
Hay días que parece que empiezan cruzados, la razón es lo de menos. Con el transcurso de las horas se van enredando más y más; por mucho que te des cuenta de que metes la pata, vas arrastrando eso el resto del día y es habitual que lo acabemos pagando con quien menos lo merece, con quien más cerca está de nosotros, con quien más nos apoya cuando lo necesitamos.
Tod@s tenemos días de esos, además de tratar de evitarlos, no está de más reconocer que no somos perfectos y que habrá que tratar de compensar a quienes nos sufren esos días con otros días en los que demostrarles lo importantes que son para nosotros.
Si como decía aquél, el que canta, su mal espanta; intentémoslo:
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