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viernes, 9 de noviembre de 2012

Ms. Morgarc

Entrada principal a Covilha

 La otra noche mantuve una intensa conversación con una muy buena amiga, Sara, sobre el sentido de la amistad, y las distintas formas de entenderla, casi todas respetables, aunque a veces algunas de ellas choquen con nuestro concepto de lo que englobamos en ese término.

Ayer me sorprendió gratamente una publicación en facebook de Ms. Morgarc, una bella periodista a la que aprecio un montón, pero que por la maldita crisis, pertenece a ese grupo de jóvenes altamente preparados que se han visto obligados a salir de este país, razón entre otras por la que hace demasiado tiempo que no nos vemos.

Ella es una de esas personas que siempre están ahí, aunque la vida te haga estar un poco descuidado con todo el mundo, ella siempre está ahí, aunque la distancia que te separe de ella se mida en horas de avión, visible o no, permanece. Tenemos en común muchas cosas, coincidimos estudiando/riendo/disfrutando en Portugal, tenemos un gusto musical similar y sobretodo pertenecemos a esa generación de jóvenes que, a pesar de haberse esforzado, lo conseguido no es suficiente para obtener las siguientes metas para desarrollarnos como nos gustaría, pero seguimos peleando.

El comentario de Ms. Morgarc era algo trivial, pero fue suficiente para recordarme que quizás ahora, demasiado "en-mi-mismado" le tenía un poco olvidada, a ella que tanto se merece por ser todo encanto. Sirvan estas lineas de redención.



jueves, 12 de abril de 2012

Este país no nos quiere

Si naciste a finales de los 70 o durante los años 80, seguramente ya sepas de qué hablo. Estadísticamente es muy probable que estés muy bien formad@ y casi seguro que estarás en paro o siendo afortunad@, con un trabajo precario que te permita malvivir.

Y es que es curioso en este país, que se vanagloria de tener a la juventud más preparada, en el que muchos hemos estudiado en el extranjero, nos comunicamos en varios idiomas, que paradójicamente suframos más paro que cualquier generación anterior a nuestra edad.

Se nos presenta como única opción seria de futuro el abandonar este país donde nadie recorta a Iglesia y Monarquía, mientras se eliminan becas, se masifican las clases, se suben las tasas universitarias y el copago (repago) sanitario se dibuja sobre nosotros. Este país no nos quiere, o nos quiere lejos, no valora el capital humano que representamos los miles de jóvenes preparados a los que no se nos da una oportunidad.

Podría seguiros mareando con mi rabia por el trato que sufrimos especialmente por los mediocres gobernantes que nos toca sufrir casi siempre en este país, pero creo que todo lo que quiero decir lo deja claro este vídeo, LA GENERACIÓN PERDIDA:

lunes, 9 de abril de 2012

La eterna persecución de los sueños

Render general de mi PFC

Hace ya casi una semana de la gran noticia, mi Proyecto Fin de Carrera es historia, una historia larga de más de un año de intensísimo trabajo, una historia costosa con un final enormemente dulce. Por fin, este nieto de carnicero, de agricultores, el hijo de unos enormes currantes, ha podido ver cumplido uno de sus mayores sueños, ser Arquitecto.

En una de las primeras clases en el inicio de la carrera, el profesor Altés Bustelo nos dijo que ésta sería extremadamente dura, que nos preparásemos para dejar por el camino la vista, la espalda, muchos amigos, muchos amores,... y así ha sido, no han sido pocos los sinsabores que ha habido en la travesía, pero será quizás por eso que valoro más el éxito alcanzado. Altés nos hacía una comparación que siempre me ha parecido acertada, y es que al afrontar una carrera tan dura, debemos estar preparados para la soledad del corredor de fondo; muchas horas delante de una pantalla, muchos "errores fatales", muchas noches de empalmada y de ojeras, cientos de ploteados, sonrisas y lágrimas... después de todo, hoy puedo decir que mereció la pena.

Soy consciente de que ahora más que nunca, la Arquitectura vive horas bajas tal y como se tenía entendida popular y económicamente, pero la Arquitectura (con el Urbanismo) como arte, como disciplina, como herramienta para cambiar el mundo, nunca estará en crisis, y es así como entiendo yo este tinglado.

Ahora tengo por delante otro reto importante, decidir cual es el primer paso en mi vida profesional. Estoy informándome, pidiendo opiniones,... pero al final la decisión, como siempre, será mía y, sea la que sea, donde sea, será un lujazo seguir persiguiendo sueños.

Nunca hubiese podido llegar aquí sin el inquebrantable, incalculable e imprescindible apoyo de mi familia, sin el aliento de los amigos de verdad que me han aguantado en todo momento incluso cuando no me aguantaba ni yo y sin todas esas personas tan especiales que pasaron por mi vida en estos años y a las que no siempre supe corresponder.

Gracias de corazón a vosotr@s y gracias también a quienes intentaron tumbarme, ignorando que con ello me hacían más fuerte.

lunes, 14 de junio de 2010

La vida del estudiante...



Álvaro Siza -> Facultad de Arquitectura de Oporto

Hoy quería hablar de algo que a muchos les sonará familiar y a otros les traerá recuerdos, la vida del estudiante. Serían incalculables las veces que he escuchado aquello de que la mejor vida es la de estudiante; así que hoy, harto de este tópico, voy a exponer la parte de esta vida que algunos ignoran conscientemente o no.

Los que sostienen esa idea de que los estudiantes vivimos en una especie de arcadia feliz, se equivocan de medio a medio. Es cierto que salimos de fiesta y que nos lo procuramos pasar bien siempre que se puede, pero la pregunta que surge es, ¿Cuándo se puede?

Hablo desde la perspectiva de un estudiante de arquitectura; nosotros cuando no tenemos un examen, tenemos un trabajo o una entrega de proyectos, de esas que te tiras tres días sin dormir, a parte del trabajo que le metes durante semanas, claro. De este modo, cuando te llama algún amigo para sugerirte algún plan, siempre tienes delante al señor Autocad que, sin decirte nada, te obliga a permanecer en su compañía.

No hablaré de algunos profesores y algunas materias que son expertas en amargarte la existencia, por no hablar de las normas, por las cuales hay asignaturas, que te impiden aprobar otras (esto me parece que es patrimonio semiexclusivo de nuestra condición de futuros arquitectos masoquistas).

Cuando conseguimos evitar todo lo anterior y encontramos un momento para poder disfrutar de una fiesta con los amigos, estalla uno de los problemas más crueles: NO TENEMOS UN DURO. Somos plenamente dependientes de la economía de los padres, por lo que, personalmente, me da apuro sentirme una carga. Así pues, tenemos que hacer verdaderas proezas propias de los mejores economistas (sin obtener créditos de libre elección a cambio) para poder hacer que nos den de sí esos escasos euros que llevamos en la cartera.

Una vez vencidas todas estas adversidades, topamos de frente con esos que se atreven a recriminarte que sólo te ven en tuenti o facebook fotos de fiesta, ¿Acaso crees que me hago fotos estudiando, dibujando o dejándome los codos harto de beber redbull para no dormirme?

Todo esto es aplicable a casi todas las carreras, y a casi todos los estudiantes, que siempre hubo clases.

Dicho eso, lo peor de ser estudiante, no son sólo los exámenes, ni las horas de estudio, ni los desvelos, ni la incomprensión expresada por parte de algunos, NO, lo peor de todo es saber que tienes menos presupuesto que Grecia y que tu mayor sueño sea que puedan recortarte un 5 % del salario o el 10% o el 15%, pero, al menos, poder tener un sueldo.

En fin, paciencia y trabajo duro, no queda otra.
Mies van der Rohe -> Farnsworth House