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viernes, 8 de febrero de 2013

No ser un mueble

 Acorazado Potemkin

Acabo de borrar una parrafada marca de la casa, he caído en la cuenta de que todo lo que estaba intentando expresar lo había concentrado hace ya muchos años, infinitamente mejor que yo, un símbolo como Gandhi:

«Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas»

Puedo asegurar que, conforme pasa el tiempo, soy más y más consciente de que tenía toda la razón.
Y aplicarlo te enseña a huir de la foto, del codazo en blando, del slogan fácil,... para construir siempre algo coherente y sólido con uno mismo, para los buenos amigos, también para los malos... siempre algo sólido.

Debería ser objetivo fundamental de todo ser humano que nadie te pueda tachar de ser un mueble, un ser inmóvil, inservible.

Construye, crea, equivócate, rectifica, aprende, enseña,... VIVE! Tras lo vivido será exclusivamente tu legado el que hable por ti.


jueves, 20 de diciembre de 2012

Como caballos sin rienda

 Si os apetece, poned la música para que suene mientras leéis esta entrada.



Me desperté, puse música y aleatoriamente sonó esta canción de The Band of Horses (La banda de los caballos). Mientras me desperezaba, sin saber muy bien el porqué, vinieron a mi cabeza recuerdos, unos lejanos, pero la mayoría no tanto. Sin embargo, todo parecía indiscriminadamente pasado. "La vida se ha desbocado" pensé, corre tanto como caballos despavoridos. Esa velocidad, nos impide valorar merecidamente los mejores momentos de nuestra existencia, a menos que nos detengamos a contemplar.

En mi cabeza llovían reflexiones sobre todo, pero especialmente de las últimas semanas, de los últimos meses. Sorprende, todo parece ir encontrando un sentido, todo parece ir encajando y a pesar de que el mundo esté hecho un asco, estoy atravesando una de las fases más interesantes e intensas de mi vida a nivel personal.

Mañana no se acabará el mundo, ya lo siento por los que han hecho negocio a costa de los pobres Mayas. No creo que se acabe a corto ni a medio plazo, el mundo quizás nunca acabará, tal vez acabemos nosotros, pero jamás lo que nos compone.

Intentad ser felices mientras la tormenta parezca inacabable.

martes, 30 de octubre de 2012

El deshaucio, el embargo

 

Si pienso en hace unos años, me parece mentira, el otro día leí en prensa que se producen 500 deshaucios al día- Imagino la infinidad de dramas que hay detrás de ese frío número. También leí hace poco que un hombre había sido deshauciado mientras sus hijos de 13 y 7 años estaban en el colegio... terrible. Por no hablar de la tasa de suicidios que se ha disparado por esta motivación.

Llevo días dándole vueltas a este asunto, a la codicia de los bancos, a la actitud irresponsable de quienes firmaban una hipoteca muy alejada de sus posibilidades reales y sin leer el contrato, a la pasividad de quienes debieron parar esto a tiempo y no lo hicieron, a la inconsciencia disimulada de quienes debiéndolo parar inmediatamente, no lo hacen.

Me acuerdo de aquel poema de Gabriel y Galán que me pone el vello de punta cada vez que se me pone delante:

El embargo - José María Gabriel y Galán

Señol jues, pasi usté más alanti
y que entrin tos esos,
no le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo...

Si venís antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'ha muerto!

¡Embargal, embargal los avíos,
que aquí no hay dinero:
lo he gastao en comías pa ella
y en boticas que no le sirvieron;
y eso que me quea,
porque no me dio tiempo a vendello,
ya me está sobrando,
ya me está gediendo!

Embargal esi sacho de pico,
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja
y ese cacho e liendro...

¡Jerramientas, que no quedi una!
¿Ya pa qué las quiero?
Si tuviá que ganalo pa ella,
¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
Pero ya no quio vel esi sacho,
ni esas jocis clavás en el techo,
ni esa segureja
ni ese cacho e liendro...

¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
si alguno de ésos
es osao de tocali a esa cama
ondi ella s'ha muerto:
la camita ondi yo la he querío
cuando dambos estábamos güenos;
la camita ondi yo la he cuidiau,
la camita ondi estuvo su cuerpo
cuatro mesis vivo
y una nochi muerto!

¡Señol jues: que nenguno sea osao
de tocali a esa cama ni un pelo,
porque aquí lo jinco
delanti usté mesmo!
Lleváisoslo todu,
todu, menus eso,
que esas mantas tienin
suol de su cuerpo...
¡y me güelin, me güelin a ella
ca ves que las güelo!

jueves, 25 de octubre de 2012

Donde nadie para a mirar


Supongo que es por deformación profesional, pero cada vez que me paro a contemplar la Arquitectura, mi estado de ánimo se enfada, empatiza y hasta de algún modo discute con la obra que contempla, dependiendo de su estado, su concepción,... lo que ofrece al mundo en resumen.

Un apartado especial suponen para mí los espacios que albergaron vida y que ahora nos contemplan pasar, quizás preguntándose hacia donde vamos tan deprisa. Ellos con su sutil espionaje del entorno inmediato, en algunos casos, han visto caer imperios, levantarse otros nuevos y sobre ellos sólo se han ido labrando las arrugas que el sufrir por nuestro abandono les ha ido produciendo.

Cuando se trata de una vivienda, me paro a pensar dónde andarán sus moradores ahora, qué les llevaría a abandonarla, qué sienten al verla envejeciendo sola, qué habrá sido de los recuerdos que nacieron en su interior, de las conversaciones que guardó en secreto...

La de la imagen es una casa abandonada en Romangordo, cuando nos la encontramos, no pude dejar de hacerme éstas y otras mil preguntas más, como siempre me pasa.

La Arquitectura contiene, en lo más intrínseco de su significado, el valor de lo humano, de la vida, pero cuando no es vivida; observa y espera que la vida vuelva. Algo muy parecido a lo que nos ocurre a los humanos con el amor.

 A la fabulosa fotógrafa
El encanto de un objeto, no está en el objeto en sí, 
sino en los ojos que se detienen a mirarlo
y capturarlo para siempre.

martes, 23 de octubre de 2012

Si no aprendes...

 

Incesantemente, durante un tiempo de mi vida, vislumbraba la misma frase en todas partes: "Si no aprendes a vomitar, morirás complentamente lleno de mierda". Lo leía en su nick del messenger (¡¡¡ay!! ¿qué fue del messenger?), lo escuchaba en su boca y, por encima de todo, lo sentía en su modo de contemplar el mundo.

Esta frase apareció sin más, sin una razón clara, pero nunca desapareció; como un principio fundamental e inviolable del sistema anárquico que voluntariamente nos impusimos. Así fue que a partir de entonces apasionada y acaloradamente nos vomitamos cada cosa que pensábamos debía ser dicha y nos hicimos bien, aunque nos causásemos el mal a veces.

Crecimos a lo alto y a lo sabio, sufrimos cambios importantes en nuestras vidas, tan importantes como los que experimenta todo el mundo en las suyas, pero aunque nos separamos y discurrimos por distintos valles, creo que puedo afirmar, que cada uno por su lado, siguió procurando vaciar la carga de lo que debía ser echado fuera.

Hoy, pasadas muchas estaciones, reconozco que veo con perspectiva que antes de aquella frase, no sabía expresar, quizás por miedo, todo lo que en ocasiones se paseaba por mis pensamientos. Vencida esa terrible enfermedad paralizadora que es el miedo, puedo decir sin lugar a dudas que "Si no aprendes a vomitar, morirás completamente lleno de mierda".


A la persona de la que aprendí a "vomitar" 
y a la que me ha recordado que debo hacerlo.

martes, 16 de octubre de 2012

Hablando de ti


Quizás hoy también me atropelle la luz del día, mientras leo anónima poesía en cualquier rincón de las estrellas. Puede ser que ese sol que vomita sus rayos por la ventana no sepa, ni escuche, ni sienta lo que tanto tú como yo callamos.

No sé si fue ayer cuando los ruidos de sirenas lejanas invadieron todo, trataron de arrasar sonrisa y niebla; bombas de racimo en forma de incerteza. Mientras tú y yo en silencio, sin decirnos nada, supimos esperar pacientes a que la tormenta cesara.

Mentiría al decir que no te esperaba, que en esta oscura noche, no he imaginado tu semblanza. Y mientras, las hojas de los árboles secas y sordas, se suicidan sobre la tierra de la que son hijas pródigas.

Das rienda a tus disparos en la noche con puntería halconera, y tus proyectiles, uno a uno, en sus objetivos aciertan. Ya va siendo hora de despertar las caricias, de apartar las barreras, de recoger cada una de nuestras cosechas.

En ese momento en que lamías las heridas de las palabras afiladas, vislumbré una tan terrible como real corazonada: nunca podrás saber que es de ti de quien hablan estas palabras.

domingo, 14 de octubre de 2012

La justicia de la tierra muerta


Una gran obviedad es que no todo en este mundo, ni en esta vida, es justo, casi nada lo es y sin embargo casi todo evoluciona siempre con mayor o menor armonía. Desde el mismo momento en que nos alumbran empezamos a sortear el tortuoso camino de lo justo y lo injusto, de los buenos y los malos, de los ganadores y los perdedores,...

No existirán dos personas en La Tierra que entiendan las mismas cosas como justas o injustas, todos emitimos juicios, principalmente con lo que nos afecta directamente, pero si nos dejamos llevar por esa corriente incriminatoria, podemos acabar juzgando todo y no siempre justamente, a veces la mezquindad humana condena lo que no condenaríamos en nosotros mismos.

Y en esta disertación sobre la justicia, y sin saber si tiene algo que ver, llueve en mi memoria el recuerdo de José María Fonollosa, un poeta que no publicó nada durante 40 veranos, y sólo lo hizo unos meses antes de morir. ¿Fue justo? No me lo parece, pero no lo sé, no sabría juzgarlo.

Creo poderosamente que a veces sólo el tiempo debería poder ser juez. El día de la muerte de Fonollosa, un 7 de octubre del 91, en su mesa, junto a un testamento a lápiz, aparecieron estas líneas:
No a la transmigración en otra especie.
No a la post vida, ni en cielo ni en infierno.
No a que me absorba cualquier divinidad.
No a un más allá, ni aun siendo el paraíso
reservado a islamitas, con beldades
que un libro garantiza siempre vírgenes.
Porque esos son los juegos para ingenuos
en que mi agnosticismo nunca apuesta.
Mi envite es al no ser. A lo seguro.
Rechaza otro existir, tras consumida
mi ración de este guiso indigerible.
Otra vez, no. Una vez ya es demasiado.
  

sábado, 14 de julio de 2012

A ti, Policía


Tú, que llegaste a conseguir tu puesto de trabajo con esfuerzo y sacrificio, con la intención y la ilusión de garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.

Tú, que has visto atentados terroristas que segaban la vida de compañeros que defendían la seguridad de todos los ciudadanos.

Tú, que has estado en situaciones peligrosas, arriesgando tu vida por mantener la seguridad de todos los ciudadanos.

Tú, que ahora sufres los recortes de un Gobierno mentiroso que te pide que golpees y lances pelotas de goma a los ciudadanos que se manifiestan contra esta situación insostenible ¿por la seguridad de todos los ciudadanos?

A ti, que ahora te piden lo que seguramente tu corazón no acepta, que actúes contra tu padre, tu hermana, tu hijo, tu prima y los de mucha gente que conoces, a ti te pido, que te des la vuelta, que les lances las pelotas a esos malnacidos que os ponen a vosotros en el punto de mira.


Te pido que seas valiente, si lo eres, estaremos de tu lado.

lunes, 25 de junio de 2012

Si te asomas al balcón

A veces hay momentos y situaciones donde viene bien pararse, buscar un buen punto de observación y ver la evolución que ha experimentado todo lo que no entendemos o todo lo que nos empeñamos en no entender. Yo llevo un tiempo en esa fase, por razones personales, laborales, sentimentales y a saber que mil cosas más.

Me asomo a este balcón de la memoria y veo que, a pesar de ser relativa, ¡qué dura es la distancia! La distancia entre un hola y un adiós, la que separa dos corazones o la que hace que hoy, ya no sea ayer.

Y me paro a pensar, en este balcón de los recuerdos, y asumo que el ayer me aportó tanto como jamás pude pensar a priori, que el ayer es patrimonio inseparable del hoy, pero a pesar de esa ligazón, debe marcarse la diferencia entre el yo que soy y el yo que fui.

Es duro, incluso doloroso, archivar y dar carpetazo a algunas cosas en el baúl de la memoria, especialmente cuando son personas, experiencias y momentos los que quedan atrás en el camino. Pero hacerlo es hacerles bien a ellos y a nosotros mismos.

Toca empezar a escribir otras páginas en este libro, toca bajar de este balcón, volver de esos lejanos planetas... volver a la arena, toca seguir saboreando las lineas maestras de lo incierto.



martes, 1 de noviembre de 2011

Vivre, vivere, viver, to live,... VIVIR.

1 de Noviembre, el día marcado en el calendario para recordar a los que ya no están.

Tengo la suerte y la desgracia de haber perdido solamente a dos familiares directos, una abuela y un tío. Para recordarles a ellos y a algunos otros amigos que se me fueron, casi siempre antes de tiempo, no necesito un día concreto, lo hago con mucha frecuencia, muchos días a lo largo del año, pero cada cual es muy libre de recordar a los suyos cuándo y cómo le plazca.

En realidad de lo que me gustaría hablar es de algo que todo nos hemos planteado alguna vez: "El sentido de la vida".

Leyendo un artículo aparecido en el HOY reflejando la publicación de un libro sobre las experiencias de algunos enterradores españoles, uno se plantea el para qué sirve realmente esta existencia. Al parecer el libro no entra en escatologías y se agradece; de todos modos, solamente voy a destacar un detalle curioso y es que todos ellos desean ser incinerados.

Es bastante probable que todos los problemas y contratiempos que sufrimos en esta vida, sean tan absurdos, como la propia vida en sí, ¡a saberse! Quizás sea lo más lógico, aunque aburrido, pensar que lo vivido: los amores, los desengaños, las idas, las venidas, las risas, las lágrimas,... todo lo que somos sea algo tan efímero, tan liviano, lejos de lo que lo magnificamos en ocasiones.

Dice Joaquín Sabina que "la vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse".

No seré yo quien desenmarañe semejante misterio, el sentido de la vida, que quién sabe si será que no tiene propiamente sentido. Solamente se me ocurre disfrutarla, saborearla, sentirla,... vivirla al fin y al cabo, dejando el mejor recuerdo posible y el mejor legado para quienes tomen el testigo en esta búsqueda de la nada quizás.

Me apetece acabar con una canción de No Relax, un grupo que irradia buen rollo (en directo mucho más). Y es que como dicen en esta canción, si eres uno más del rebaño, harán que solamente te sientas libre en tu funeral.

Enjoy your life!